Durante los últimos años he tenido la suerte, junto a colegas y amigos a través del mundo, de trabajar promoviendo la creación de redes de telecentros. De Sri Lanka a Chile, pasando por Egipto y el Caribe, más de cuarenta experiencias nacionales y regionales existen hoy de telecentros asociándose en redes.
Durante este proceso, he podido beneficiarme de los aprendizajes, los éxitos y errores, que hemos vivido junto a cientos de activistas del movimiento de telecentros alrededor del mundo. Me gustaría intentar poner algo de orden en esos aprendizajes, e invitarlos a comentarlos y enriquecerlos acá.
Partamos por el principio. Quizá convenga preguntarse qué es una red. Hace algunos años, una red era lo que se usaba para cazar mariposas o lo que permitía a los trapecistas no darse contra el piso, Hoy en día la palabra se ha puesto de moda y parece que todo fuese una red: se habla de redes informáticas, de redes neurológicas, de redes sociales, de redes familiares, de redes viales o incluso de redes mafiosas.
Dicho simplemente, una red es un sistema de elementos interconectados. Las que a mi me interesan son las redes de personas o redes sociales, es decir a estructuras en que personas (o instituciones) están relacionadas entre sí. Una red está formada por “nodos”, puntos desde donde se vinculan los diferentes actores. Imaginen una red de pesca, en que cada nudo es una persona o institución, y las cuerdas son los vínculos entre un nudo (o “nodo”) y otro. Las redes sociales funcionan de esta misma manera. Personas que se interrelacionan, colocando a disposición de otros sus recursos, sus contactos, sus conocimientos, pero también sus dudas, sus problemas, sus limitaciones... Pero una red es más que una simple libreta de contactos. Es una forma de trabajar socialmente, de colaborar, de compartir, de enfrentar el mundo de la mano.
Dejenme entonces sugerir algunas razones por las que me parece que trabajar en red es importante, fundamental incluso, para el movimiento de telecentros hoy. Son diez razones las que se me vienen a la cabeza, pero quizá a Ustedes se les ocurran otras y puedan agregarlas a esta lista.
1. Sinergia
Miren el puente de piedra de la foto, y pregúntense: es el puente que sostiene las piedras o las piedras que hacen el puente? En realidad no importa, las partes son necesarias para el todo y el todo es mucho más que la suma de las partes.

Al trabajar en red se generan sinergias, es decir se integran elementos que dan como resultado algo mayor que su simple adición. Se aprovechan y maximizan las cualidades de cada uno de los elementos de la red, sus fortalezas se replican en los otros miembros; sus debilidades se disminuyen gracias a las fortalezas del resto.

2. Legitimidad
Hace tres anos, cuando se hablaba de telecentros en Chile, poco se consideraba a las pequeñas redes de activistas que venían trabajando en ellos desde hace una década, El unico actor era el Estado. Luego de eso se formo la Asociación de telecentros Activos de Chile ATACH. Un año después, cuando la Presidenta de la Republica de Chile anunciaba la nueva estrategia digital del pais, solo una persona la acompañaba en el anuncio: no era el director de una empresa, ni un ministro ni un experto en informatica, sino Manuel Morales, Presidente de Atach.

Al trabajar en red se suma legitimidad a la acción de los telecentros. Ya no son iniciativas aisladas que pueden ser obviadas o consideradas como la utopía de un grupo de iluminados. Al trabajar en red cada telecentro se transforma en un eslabón (o un nodo) indispensable de una cadena más larga y poderosa. Dicho de otra forma, cuando los ratones se organizan, hasta el gato se asusta!
3. Escala
Vivimos en un mundo globalizado, pero los problemas y las necesidades siguen siendo locales. Eso, los telecentros le saben mejor que nadie. Y trabajar en red es una forma de ser “grande” sin dejar de ser “pequeño”, es decir, de ocupar un lugar en el mundo sin perder de vista las necesidades cotidianas de la gente.
Mientras más grandes somos más fácil es negociar y mejores condiciones se consiguen. Sabemos que a las grandes organizaciones (como gobiernos, empresas o agencias internacionales) les resulta más fácil entenderse con organizaciones de cierto tamaño: por qué renunciar a jugar en esa cancha si tenemos la capacidad de hacerlo?

4. Cooperación
España enfrentó hace cuatro o cinco anos el desafío de tener que capacitar a varios miles de operadores de telecentros al año. La Fundación ESPLAI tuvo la misión de desarrollar cursos, preparar metodologías, identificar proveedores tecnológicos, diseñar modelos de evaluación. Hace un ano, cuando Colombia enfrentaba el mismo problema, ESPLAI pudo transferir ese conocimiento a la Fundación COLNODO, y permitirles montar en seis meses lo que a ellos les tomo años. Hoy COLNODO se prepara para formar operadores y capacitarlos para la apropiacion social de los telecentros en toda Colombia

Las necesidades de los telecentros son muchas, pero muchas veces también se parecen entre ellas. Lo que para unos hoy es una necesidad, para otros puede ser un problema para el que encontraron una solución.¿Cómo ser sustentable en el tiempo? ¿ Cómo establecer buenas relaciones con la comunidad? ¿Dónde conseguir materiales interesantes para los usuarios? ¿En quien me apoyo para generar contenidos locales? ¿Qué nuevas iniciativas puedo emprender? ¿Cómo mejorar las capacidades de los operadores. Algunos ya están en el camino de las respuestas, y están dispuestos a compartirlas.
5. Creatividad
Vengo llegando de un taller con Academias de Telecentros organizado en España. 40 mentes brillantes, conocedoras de las realidades locales de 15 países distintos, encerradas durante tres días tratando de imaginar un sistema global de generación, distribución y certificación de cursos para operadores de telecentros. Siento que hemos avanzado en esos tres días de planificación semi-caótica más que en dos años de pensamiento organizado y solitario. No es de extrañarse, las mejores soluciones son aquellas que salen de un proceso de creación colectiva, porque consideran mayor cantidad de puntos de vista, hacen uso de una mayor cantidad de experiencias, y sobre todo, porque las soluciones colectivas se basan en acuerdos y consensos, y por lo tanto, son más realizables. No cabe duda: dos mentes piensan mejor que una, y cien mejor que dos!
6. Oportunidades
He visto a nuestros amigos de Polonia anunciar oportunidades que sirven a los telecentristas de España, y a estos últimos, abrir oportunidades para sus pares en Malasia. A mayor número de personas u organizaciones trabajando juntas, mayor y mejor es la información que es posible conseguir, y por lo tanto, a mayores y mejores oportunidades es posible acceder. En un ámbito en que las oportunidades de financiamiento, apoyo o difusión no son muchas, más vale estar seguros de que la información llegue a todas partes, no?

7. Diversidad
He tenido varias discusiones acaloradas con algunos amigos, acerca de las condiciones de entrada para una red. Deber ser solo para operadores? O solo para coordinadores? Deben las Organizaciones internacionales pagar por participar? Deben las empresas mantenerse al margen para no contaminar el carácter social de las redes?
Creo que a todas las anteriores, la respuesta es NO. Porque en una red no todos son iguales, ni tienen los mismos objetivos ni misiones. Una red es justamente un grupo de actores diversos. Al trabajar en red, las organizaciones de telecentros pueden vincularse con otras organizaciones que hacen un trabajo complementario: organizaciones de salud, organizaciones sociales, empresas, centros de investigación... Esa diversidad es una plataforma para crecer y para enriquecer la oferta de los telecentros. Nuestros amigos de Bangladesh lo han entendido, y han logrado una alianza inédita para su país.
Creo que la fotografia de nuestro último encuentro global de telecentros en Kuala Lumpur, expresa esa diversidad. No solo de culturas, de idiomas y nacionalidades, sino que tambien, y sobre todo, de posiciones en el ecosistema del los telecentros, como diria mi amigo Mark Surman.

8. Trabajar en red es más entretenido
Marc Botella de ESPLAI suele decir que los operadores de telecentros son como Robinson Crusoe, solos en sus islas. Trabajar aislado muchas veces es frustrante y aburrido. Y puede desanimar hasta al más entusiasta. Al trabajar en red, se generan espacios donde compartir logros, ideas e inquietudes. Trabajar en red es muchísimo más entretenido!

9. Existen las herramientas para hacerlo (tecnología)
Hace no mucho tiempo, trabajar en red requería un esfuerzo y unos recursos importantes. Las comunicaciones eran costosas, la posibilidad de construir conocimientos colectivos y administrar recursos comunes eran escasas. Hoy, una serie de aplicaciones y herramientas destinadas a ellos, como blogs, wikis, y otros, nos permiten hacerlo de manera fácil y eficiente. En el caso de telecentre.org hemos optado por una plataforma NING que permite la formación de redes sociales. Creo que será un éxito. Y nos pone el desafío siguiente: como intercambiar más, viajando menos.
10. Las redes se hacen de personas que se quieren
¿Qué son los telecentros sino grupos de personas motivadas que buscan solucionar colectivamente los problemas de la comunidad? Un telecentro no necesita realmente ser “tele” para funcionar. Pero necesita ser “centro”, un espacio donde las personas se reúnen. Porque los telecentros, al igual que las redes, son organizaciones de personas. Esa es su riqueza. Esa es también la base de cualquier trabajo cooperativo.

Y sigo creyendo que sin personas motivadas por compartir con otras con respeto a las diferencias, con curiosidad, con cariño, no hay red posible.
¡Necesitas ser un miembro de telecentre.org para añadir comentarios!
Participa en esta red social