Sandra Nassali, la facilitadora comunitaria de Uganda, inició una discusión que me pareció interesante compartir con ustedes. Se trata de un estudio publicado por la APC en donde se compara la función de los telecentros con las funciones socializadoras los teléfonos celulares, masificados tanto en zonas rurales como urbanas.
En el estudio se señala que en muchos países se puede ver cómo la telefonía móvil ha llegado a lugares donde una buena conexión a Internet es todavía un sueño. Esto ha dejado el desarrollo de las TIC en manos de los grandes conglomerados de las telecomunicaciones, centralizando el acceso a ellas.
Marco Figuereido, de Brazil, señala que si bien la industria de la telefonía movil tiene mucho que admirar, como su modelo de negocio y las tecnologías utilizadas, sigue siendo extremadamente caro para muchas personas, incluso en países desarrollados. En cambio, señala, los precios de los servicios que puede prestar un telecentro se ajustan a las capacidades económicas de la comunidad local. Dice que si bien muchos telecentros aún tienen capacidades limitadas para prestar ciertos servicios, su potencial es tremendo, sobre todo para llegar al 78% del mundo que todavía no accede a las TIC.
Por otra parte, Vika Kanugo, de India, agrega a la discusión que podría ser interesante que en lugar de pensar en telecentros v/s teléfonos móviles, sería interesante pensar en cómo ésta tecnología podría potenciar el alcance de los telecentros. Nos da el ejemplo de cómo en Estonia se aprobó una ley que permite que para las elecciones presidenciales del 2011, será posible votar mediante el teléfono celular. Esto, señala, es una forma creativa de aumentar las posibilidades de las personas de ejercer sus derechos electorales.
En Mobil Active
http://mobileactive.org/ , una página recomendada por Marlene Bramley de Sud Africa, pueden encontrar información sobre el uso de teléfonos móviles para cerrar la brecha digital.
Los invito a compartir sus opiniones al respecto.